En la academia, Raúl, quien despertó talento de clase S, aparece repentinamente degradado a clase F cuando otro alumno acusa que le robó su talento. La multitud cuestiona el cambio y se divulga que la Federación creó un campo energético capaz de intercambiar talentos entre recién despertados, aunque debilitando el talento transferido. Sus antiguos seguidores se dividen: lo defienden por su generosidad, mientras otros lo tildan de parásito. La situación escala cuando alguien lo desafía públicamente y ordena un ataque; el grifo ígneo se lanza contra la escena, y queda por ver si Raúl podrá proteger a quienes lo acusan.