Lucía enfrenta la presión de su familia, que quiere casarla con un hombre mayor para asegurar una dote y preservar su virginidad. Ella se niega, alegando que aún quiere estudiar, pero sus padres insisten y la acusan de estar con otro hombre. Ante la insistencia y amenazas, Lucía revela que ya perdió la virginidad, lo que cambia la situación: su madre planea encontrar al joven responsable para exigir el pago de la dote. El episodio termina cuando la familia confronta a un grupo de jóvenes para descubrir quién fue el implicado, dejando en suspense las consecuencias inmediatas para Lucía.