César enfrenta a su tío tras decidir aceptar la cancelación de su compromiso con Ximena. Aunque el tío le recuerda que él mismo le entregó acciones del Grupo Duarte al aceptar ese compromiso, para justificar su autoridad, impone dos condiciones: César debe cargar con toda la culpa y confesar públicamente ser el amante que interfirió entre Ximena y el hombre con quien estaba comprometida. Ante la amenaza de una rueda de prensa donde deberá humillarse, alguien advierte que esto podría destruir a Bianca, aumentando la presión y dejando la situación abierta a una decisión crítica.