Elisa, reclusa, recibe diez días de permiso antes de su ejecución y un grillete que limita su radio. Vuelve a casa tras cinco años y descubre que su madre tiene cáncer de hígado y necesita un trasplante de 3 millones de dólares. Para pagar la cirugía, Elisa acepta trabajar en un salón: es su primer día, le pagan mil dólares por noche y podrá quedarse las propinas. Durante la velada, Beto la reconoce como su ex y lo comenta, lo que puede arruinar su plan para conseguir el dinero en diez días.
En este episodio Elisa es descubierta acostándose con clientes por dinero. Tras la confrontación, alguien declara que la relación termina y Elisa admite acostarse por una bolsa de 100 mil. Otro hombre desafía a Alberto, asegurando que Elisa seguirá siendo suya, y le advierten 'Te arrepentirás'. El Sr. Cruz y antiguos compañeros le ofrecen servicios pagados y presionan para cuidar el negocio. En un local acepta tragos de mil dólares y sigue atendiendo clientes. El episodio cierra cuando alguien grita 'Basta', dejando en suspenso si seguirá aceptando dinero o romperá con ese ciclo.
En una reunión donde el Sr. Cruz impone un juego de bebida sin manos para ganar dinero, los invitados son presionados hasta que la llegada de una prometida interrumpe. Alberto encuentra a Elisa y la lleva a ver el vestido de novia, pero la atención deriva en una pelea entre Elisa y Laura por un muñeco; Laura se lo queda y Elisa revive el resentimiento de siempre porque Laura le quita lo que le gusta. Alberto la consuela, pero luego la recrimina por cómo viste: "no te vendas", dejando a Elisa frente a la posibilidad de perderlo.
Una turba irrumpe en una habitación, exigiendo a gritos a Alberto y reclamando "¡Devuélvanme a mi hijo!", acusando a quien esté ahí de asesinato. Entre empujones y amenazas, '¡Que pague con su vida!', '¡Ojo por ojo!', intentan retener a los agresores mientras defensores alegan que Alberto no debe salir perjudicado porque va a estudiar al extranjero. En el clímax, alguien confiesa: "Yo maté a esa persona", desplazando la acusación. Elisa, consolada por otra voz que le recuerda "Con que él esté bien, es suficiente", queda ante la difícil elección de creer la confesión; el desenlace queda pendiente.
Elisa vuelve a ver al Sr. Cruz para pedir ayuda económica y él le propone pagarle grandes sumas a cambio de someterse a sus órdenes; exige: "Quiero que seas mi perra". En el hospital el doctor anuncia que la madre de Elisa necesita un trasplante urgente, Elisa resulta compatible y se ofrece a donar parte del hígado, pero faltan 3 millones y sólo hay siete días. Aparece Alberto tras un encuentro y le dicen que su relación con él ya no es posible. Elisa queda ante la decisión de aceptar la oferta degradante para salvar a su madre.
Laura sorprende a Elisa en la casa y la acusa de haber abandonado a Alberto por dinero y por un hombre rico. Laura dice que lo quiso años, que cuando rompieron la madre de Alberto murió, y afirma que Elisa regresa ahora que él es exitoso. Elisa replica que siempre apoyó a Alberto en sus peores momentos. La discusión escala con amenazas; Laura insiste en que Alberto es solo suyo y promete que Elisa no se saldrá con la suya. En ese instante Alberto irrumpe y pregunta: Elisa, ¿qué haces?, dejando la confrontación sin resolver.
En este episodio comienza una confrontación: una mujer insiste en que Elisa provocó la caída de alguien que afirma amar a Alberto y la acusa de buscar su dinero. Alberto (Sr. Cruz) le ofrece a Elisa una prueba: si recoge unos diamantes serán suyos. A pesar de no saber nadar y de ser forzada a entrar al agua, Elisa logra reunir las piedras que cubren la cirugía de su madre. Al final, aunque consigue el dinero, Sr. Cruz la desprecia y la obliga a marcharse, dejándola con la operación asegurada pero sin reconciliación.
Elisa es humillada y echada; el Sr. Cruz ofrece servicios por dinero. Surge un enfrentamiento con Alberto: una mujer le exige olvidar a otra; otra persona le suplica amor y él admite "ella no lo merece". En el hospital, una joven entrega el dinero y ruega al doctor salvar a su madre; acepta donar parte del hígado, firma un descargo y el médico confirma compatibilidad, pero advierte que la donante está desnutrida y debe guardar reposo. Elisa reaparece con Danilo; queda por verse cómo la debilidad de la donante y las tensiones personales afectarán lo inmediato.
Elisa, recluida y con puntos por quitar, enfrenta la noticia inmediata: "Se ha decretado que serás ejecutada el día 30." Un interlocutor confiesa haber contratado gente años atrás para dar una lección y se disculpa; Alberto suplica perdón y ofrece dinero, pero Elisa admite que fue ella quien mató. Danilo reaparece abrazándola, alimentando rumores de reconciliación, mientras Elisa rechaza a quienes la buscan. El episodio escala con confesiones públicas y peticiones de silencio y culmina en una advertencia urgente: debe acudir a una cita en media hora o asumirá consecuencias inmediatas.
Elisa, recién salida de un lugar, es confrontada por Alberto, quien la acusa de haberse ido con Danilo y la humilla mientras ella intenta marcharse. En un bar, el Sr. Cruz la trata como “vieja amiga”, ofrece descuentos y finalmente acuerda pagar cinco millones para que su madre y su abuela vivan tranquilas. Compañeras la presionan a beber y atender a los clientes; la presencia de Cruz eleva la presión sobre Elisa. La escena culmina con un forcejeo y alguien grita “¡Suéltame!”, dejando en suspense la decisión de Elisa y las consecuencias de aceptar el dinero.