Elisa, reclusa, recibe diez días de permiso antes de su ejecución y un grillete que limita su radio. Vuelve a casa tras cinco años y descubre que su madre tiene cáncer de hígado y necesita un trasplante de 3 millones de dólares. Para pagar la cirugía, Elisa acepta trabajar en un salón: es su primer día, le pagan mil dólares por noche y podrá quedarse las propinas. Durante la velada, Beto la reconoce como su ex y lo comenta, lo que puede arruinar su plan para conseguir el dinero en diez días.