Pablo, un guardia imperial, se enfrenta a la princesa cuando intenta impedirle intervenir con un grupo de campesinos cuya madre está muriendo. Pablo debe proteger a una niña y llevarla al palacio, pero sin revelar su identidad aún incierta. La princesa muestra dureza y amenaza con castigar con latigazos, mientras Pablo defiende la base del reino: el pueblo trabajador. Se genera un choque entre ambos por el trato hacia la gente común, escalando hasta que la princesa amenaza con castigar al propio guardia. El episodio termina con una confrontación violenta a punto de estallar.