En este episodio, Camila y su madre, rechazadas y menospreciadas por su aparición, intentan asistir al banquete imperial, pero son detenidas violentamente por una mujer influyente que las acusa con insultos y amenazas. La situación escala cuando guardias intervienen y la mujer se revela como una princesa de la dinastía, exigiendo sumisión y ordenando que las dos invitadas deseen estar muertas para ser perdonadas. El episodio termina con la tensa promesa de que sus vidas serán perdonadas solo si cumplen esta cruel condición, dejando abierta la incertidumbre sobre su destino inmediato.