Ana recibe una propuesta de divorcio enviada por alguien que afirma actuar en nombre de Carlos, su esposo. Le recuerdan que años atrás ella exigió una fuerte suma de dinero para irse al extranjero y que Carlos no la ha querido realmente, sino a otra persona. La situación se complica cuando la persona le propone esperar medio año más, tras lo cual entregará todo a Carlos y ella se quedará sin nada. Ana, enferma terminal de cáncer, duda ante la oferta y exige ver a Carlos antes de decidir, dejando la resolución en suspenso.