Carlos confronta a Ana, asegurándole que su conflicto no tiene relación con Laura y advirtiéndole que ya no soportará engaños. Ana rechaza el dinero y las cuentas de la empresa, dispuesta a quedarse sin nada para divorciarse, pero Carlos cuestiona si Laura está de acuerdo. La tensión escala hasta que Carlos sufre un ataque inesperado y pide ayuda a Laura, quien acusa a Ana de ser la responsable. La amenaza de Carlos deja claro que habrá consecuencias si a Laura le pasa algo, dejando la situación al borde de un desenlace crítico.