Ana se resiste a aceptar la propuesta de casarse con el hijo de su jefe, a pesar de la insistencia de otra persona que asegura que es un hombre rico y guapo. La razón principal de Ana es que debe cuidar a su madre enferma, y rechaza la idea por sentirse presionada. Esta persona le recuerda que la familia que la apoyó espera que use su belleza para conseguir estabilidad económica, acusándola de ingratitud. El episodio termina con Ana enfrentando esta dura exigencia y la decisión pendiente sobre su futuro respecto a esta propuesta que podría cambiar su vida.