Lía enfrenta la presión de Saúl, quien le revela que está comprometido con ayudar a su padre endeudado. Él necesita un trasplante de riñón y Lía descubre que debe ser la donante compatible. Mientras intenta negociar ofreciendo dinero para saldar la deuda, se enfrenta al rechazo y a la desconfianza de la familia Gómez, quienes no aceptan su papel. Durante la preparación para la operación, Saúl ordena que hagan sufrir a alguien sin anestesia, aumentando la tensión. Lía se encuentra atrapada entre ayudar a salvar una vida y la hostilidad que la rodea, con un futuro incierto sobre el trasplante.