Un día antes, en la casa de la familia Gómez, Sofía enfrenta la opresión de su esposo, quien la obliga a aceptar el castigo y a soportar que la entreguen a otro hombre para saldar las deudas familiares. Él la acusa de ser la única responsable de mantener a su familia, mientras humilla también a su hermano menor y padre por ser inútiles. Sofía resiste y defiende a su hija Camila, quien es la única que recibe su protección. La presión aumenta al revelar que su hermano causó una pérdida económica importante. El episodio termina con una amenaza directa: si Sofía no obedece, enfrentará un castigo aún peor.