Los tres hermanos llevan a Elena, considerada una vulgar fuera de la familia, a la casa de los Ríos para su boda, mientras la rechazan y menosprecian abiertamente. Ana, la única hermana legítima, es privilegiada y vista como propietaria absoluta, con Elena asignada a servirla. La protagonista recuerda que en su vida pasada fue asesinada por defender a Ana, y ahora, con su reencarnación, planea cambiar su destino para que esta vez sean ellos quienes imploren su perdón arrodillados.