Carlos recibe un gran regalo de su padre: la transferencia de acciones del grupo familiar, reconociendo su éxito reciente. Esto despierta la ambición de Carlos, quien aspira a superar a Andrés y convertirse en el jefe del grupo. Sin embargo, Elena advierte que Carlos se atribuyó un mérito que no le corresponde y teme ser desplazada, ya que Carlos la quiere menos y podría expulsarla si ella habla mal de él. Justo cuando la tensión crece, llega una noticia inesperada: el terreno comprado para un proyecto contiene tumbas antiguas, lo que impide iniciar las obras y complica la situación empresarial.