León está acorralado por Tomás y Julián, que revelan haber corrompido oficiales y atraído a la Serpiente a Ríosur para eliminarlo. Alegan que su fuga de la cárcel y resistencia justifican matarlo y hasta lo culpan de haberse apuñalado tras la batalla, lo que supuestamente dejó sus meridianos destrozados. Creyendo que está indefenso, intentan ejecutarlo, pero León recupera poder inesperadamente, hiere a Tomás y demuestra que aún puede pelear. El giro rompe el plan enemigo: Julián jura venganza inmediata, y la confrontación queda abierta para la siguiente decisión.