Don Alberto, gravemente enfermo, pide a su nieta Valeria que acepte casarse para asegurar su tranquilidad antes de morir. Aunque Valeria es independiente y reticente, promete cumplir su último deseo. Mientras tanto, Ricardo, el segundo hijo de la familia Álvarez, recibe una dura elección: casarse con Valeria o renunciar a su posición y honor familiar. Presionado por su abuelo, acepta el compromiso a regañadientes, prometiendo reivindicarse en el futuro. El episodio termina con la tensión latente de un matrimonio forzado que podría desencadenar conflictos mayores.