Una mujer es retenida y obligada a atender clientes mientras resiste y pide que la suelten. Un hombre la controla y le exige cooperar; admite que utilizaron métodos para someterla y que drogaron su agua. Él se jacta de ser bueno en la cama. Ella despierta fría; él nota que no hay marcas y ella le agradece por no haber continuado. Él promete devolverla; ella dice que no cree que vuelvan a verse. El episodio termina con esa promesa y la incertidumbre sobre si podrá alejarse del control del hombre.