Una mujer busca ganar el favor del Sr. Ponce al ofrecer sus habilidades culinarias, aunque él claramente la desprecia y le recuerda que odia a los humanos. A pesar de las tensiones, el jefe permite que ella se quede y le encarga cocinar con ingredientes específicos para evitar estimular impulsos peligrosos durante la noche de luna llena. La mujer solicita llevarse las sobras para alimentar a su hijo de cuatro años, lo que sorprende a Ponce, quien cuestiona la situación y duda sobre cómo puede ser madre si aparentemente es soltera. El episodio termina con esta incógnita abierta, aumentando la tensión.