Emma defiende a Axel, su hijo rechazado y tratado como un monstruo, mientras enfrentan acusaciones de que él es producto de un experimento. Ella insiste en que Axel es su hijo y rechaza que lo utilicen como conejillo de indias. La situación se intensifica cuando científicos descubren que Emma oculta información sobre un perro inexistente y la localizan en un instituto de investigación. Allí, deciden capturar a Axel, considerándolo un espécimen perfecto, y lo llevan al laboratorio, dejando la tensión en un punto crítico y la incertidumbre sobre el destino de Axel.