Laura enfrenta una fuerte presión tras adquirir un teléfono que cuesta 800 mil, causando un conflicto con Miguel Paredes, vicepresidente de Estrella. Miguel acusa a Laura y al Grupo Lima de estafa y cuestiona la competencia de este último, amenazando con romper toda cooperación previa. A pesar de la defensa de Laura por parte de alguien cercano, Estrella exige el pago inmediato y advierte con acción legal respaldada por su potente equipo jurídico. La situación se tensa cuando la solvencia del Grupo Lima se pone en duda y Laura clama por ayuda a un Sr. Lima, dejando el conflicto abierto y la resolución incierta.