Arturo regresa para descubrir que su madre y una mujer llamada Soni han muerto, y que su ex esposa Andrea y su familia le ocultaron la noticia. Confrontándolos, se entera de que el divorcio fue un engaño para despojarlo y que desprecian a las fallecidas. Enfurecido, ataca físicamente a su ex suegra y a su ex cuñada. Andrea lo amenaza con nunca revelar la ubicación de las tumbas a menos que él entregue una enorme suma de dinero, dejando a Arturo atrapado entre la desesperación y la exigencia de un rescate por su propio duelo.