Camila lucha por alcanzar la planta en su empresa, pero se enfrenta a la competencia de Renata, quien tiene conexiones con Carlos, un cliente clave y amigo de su padre. Mientras Renata usa su influencia para cerrar negocios fácilmente, Camila siente que su esfuerzo fue en vano. La tensión aumenta cuando Alejandro, un superior, invita a Renata a cenar por asegurar un gran cliente, lo que provoca celos y frustración en Camila. En una reunión con clientes, Camila se resiste a seguir las costumbres de beber para crear vínculos, pero recibe presión para hacerlo. El episodio concluye con Camila enfrentando la disyuntiva de adaptarse o perder su oportunidad.