Camila encara la presión laboral tras haberse acostado con su jefe, quien duda de su capacidad y la somete a críticas constantes. Mientras ella lucha por su lugar en el departamento de inversiones, enfrenta la competencia y el desprecio de Renata, una colega privilegiada que no acepta su avance y la amenaza al controlar a los clientes importantes. Durante el episodio, Camila logra cerrar un contrato clave con un cliente llamado Carlos, pero Renata advierte que ella nunca podrá acercarse realmente al jefe. El episodio concluye con una cena inminente entre el jefe, Carlos y Renata, dejando a Camila en una posición vulnerable y disputada dentro de la empresa.