Eva enfrenta una confrontación tensa al intentar recuperar un brazalete antiguo de su madre, robado por Teresa. La disputa provoca un incendio en la casa, causando caos y heridas. Rafael, el padre de Eva, acusa a su esposa de abandono y culpa a la madre de Eva por la situación familiar. Eva revela que hace años una agresión de su padre le dejó sorda y que Teresa se llevó el mérito de un acto heroico suyo. Frustrada y desconfiada, Eva declara que ella y su padre ya no forman parte de esa familia, mientras se enfrenta a la inminente decisión de un divorcio en 30 días.