Ana se prepara para salir tras completar un trámite necesario, pero Eva enfrenta la presión de ganar dinero con urgencia tras gastar sus ahorros en un audífono nuevo. En el trabajo, Eva debe fotografiar al heredero del Grupo Santos y a su novia actriz en una sesión para joyas, una tarea que no le entusiasma y que considera degradante por la baja calidad del fotógrafo asignado. A pesar de la tensión, Eva decide continuar por la paga, mientras lidia con el conflicto interno sobre cómo manejar su interés hacia el heredero y la posible reacción de su novia, dejando en suspenso su próximo movimiento hacia el control de esta complicada situación.