Emilio Santos, heredero del Grupo Santos, solicita el divorcio por centésima primera vez a Eva Cabello, su esposa, quien ya no está dispuesta a cancelar el trámite. A lo largo de tres años, Emilio ha pedido el divorcio repetidamente por motivos triviales, como la forma en que Eva se viste. Mientras buscan a Teresa, la escena muestra la tensión entre ellos, con Eva decidida a terminar definitivamente la relación. Un nuevo acuerdo aparece: si Emilio invierte en el proyecto de la madre de Eva, ella entregará el acta de divorcio y se casarán, dejando en suspenso la verdadera intención de Emilio.