Eva enfrenta presiones tras un accidente que la desfiguró y causó la muerte de su madre, además de fracturar su familia. Su esposo Emilio la maltrata, y ella decide seguir adelante con el divorcio, rechazando retirar la solicitud a menos que se respete su decisión. Ana, su amiga, la apoya y promete acompañarla, inclusive en su próxima boda con un hombre que nadie conoce bien pero que invierte en el proyecto benéfico que era el sueño de la madre de Eva. Con el cumpleaños de Teresa acercándose, Eva recibe una llamada que condiciona la reconciliación y acelera el plazo para su divorcio a 15 días, intensificando la tensión y las decisiones que debe tomar.