El gerente Rivera es sometido a una revisión urgente tras una sospecha que pone en duda su integridad. Un hombre llamado Nacho lidera la acusación, acusándolo de vender su cuerpo para obtener contratos, lo que avergüenza a la familia Rivera. En medio de tensiones, Nacho trata de controlar la situación, incluso tapando la boca de Rivera, quien finge asfixia para evitar una inspección. A pesar de su resistencia, insisten en desnudarlo para encontrar pruebas, provocando un escándalo público. El episodio termina con la incertidumbre sobre la verdad y las consecuencias inmediatas para Rivera y su apellido.