En este episodio, Nacho es acusado de robar un reloj perteneciente al Sr. Rivera, pero las dudas sobre su culpabilidad crecen al no encontrarse el objeto. Se revela que Nacho pudo haber escondido el reloj dentro de la oficina para llevarlo tras su renuncia, mientras el Sr. Rivera tiene grabaciones que lo comprometen. Renata presiona a Nacho para que confiese y devuelva el reloj, prometiendo intervenir para evitarle más problemas familiares. Al mismo tiempo, otro personaje asegura que está listo para ejecutar un plan para destruir al Grupo Rivera, activándolo con una sola orden, aumentando la tensión y dejando en suspenso la próxima jugada decisiva.