En medio de un apocalipsis, el protagonista es interceptado por Amaya y diez hombres armados en motos de nieve, quienes lo acorralan bloqueando su paso. Aunque intenta escapar, la nieve y el riesgo lo obligan a detenerse. Amaya advierte que sus acompañantes son peligrosos asesinos y fugitivos, exigiendo que abra la puerta de su casa rodante, pero él se niega, temiendo por su vida. Uno de ellos intenta forzarla sin éxito. Sin embargo, Amaya usa una cerradura de huella digital y logra abrir la puerta, desatando un temor inquietante y dejando en suspenso lo que sucede a continuación.