Violetita, embarazada y bajo el cuidado exigente de su abuela, enfrenta la insistencia familiar para descansar y disfrutar lujos como compras, yates o incluso un viaje a la luna, opciones que ella rechaza. Prefiere trabajar pese a que su matrimonio con Esteban es solo un contrato temporal. Bajo presión, Esteban le consigue un puesto en el Grupo Navarro, aunque pactan que no sea estresante. Violetita llega a la empresa dispuesta a demostrar su independencia, pero ordena mantener oculto su verdadero nombre, dejando la expectativa sobre su futuro profesional y la revelación de su identidad.