Una mujer que todos creían muerta tras caer de un edificio despierta, revelando que su espíritu ha tomado el cuerpo de la joven que se cayó. Frente a sus padres, ella acusa a Mía de haberla empujado por celos, desencadenando una tensa confrontación familiar. Mía, la supuesta verdadera hija, amenaza con matarla para conservar el afecto de sus padres y hermano. La mujer recuperada, ahora en el cuerpo de la joven, afirma haber superado su anterior fragilidad y advierte que es Leonor quien habita ese cuerpo. La situación queda en un punto crítico con una amenaza directa que permanece sin resolver.