Mía llega herida, acusada de violentar a varios compañeros en su primer día de clases. La maestra confronta a los chicos, quienes niegan ser víctimas y acusan a Mía, mientras ella y su hermana enfrentan la presión y el rechazo. La profesora reprende a todos y exige la presencia de sus padres. Los estudiantes deciden quién enfrentará las consecuencias, tensionando aún más el ambiente. El episodio termina con la incertidumbre de si Mía será expulsada y quién asistirá a la reunión con la directora, dejando en suspenso la resolución del conflicto escolar.