Mía intenta recuperarse tras un enfrentamiento que le causó dolor en la mano y debe enfrentar un examen diagnóstico que revela sus dificultades académicas. Mientras busca apoyo con clases extras, se topa con Alonso y sus amigos, quienes la humillan y amenazan. La violencia emocional y física se intensifica cuando Mía desaparece toda la noche, generando preocupación entre su familia. Su hermana teme que Mía esté en problemas y teme que un indicio negativo pueda expulsarla, poniendo en riesgo el honor familiar. Al final, alguien llega con la maestra para intentar proteger a Mía, dejando abierta la incertidumbre sobre su destino inmediato.