Carmen enfrenta una amenaza para que entregue sus acciones o renuncie al apellido Mendoza, pero rechaza la presión con firmeza. Durante el funeral de don Héctor, la ausencia de Ignacio y la escasez de asistentes refleja la división familiar, agravada por la rivalidad entre los tíos Arturo y Pablo, quienes impiden a cualquiera honrar al fallecido. Carmen decide posponer el funeral y convoca a una junta directiva, desafiando a los directivos que ahora sólo obedecen a sus tíos. Además, planea transferir sus acciones a los empleados para neutralizar a Pablo y Arturo, mientras sale a buscar a Ignacio, cuya actitud desafiante añade incertidumbre al enfrentamiento que se avecina.