En este episodio, Carmen y Ignacio discuten acaloradamente sobre el control de las acciones principales que su padre transfirió a Carmen. Ignacio la acusa de ser inútil y le exige que le ceda sus acciones a cambio de despedir a un viejo empleado. Carmen desafía a Ignacio a un juego de dados, apostando sus acciones con la promesa de que, si pierde, las transferirá. Ignacio saca el puntaje perfecto, dejando a Carmen obligada a cumplir la apuesta. El episodio termina con ella enfrentando la presión de traspasar las acciones, mientras la tensión aumenta por las consecuencias inmediatas.