Lucas enfrenta el rechazo de su familia al ser acusado por su padre de fingir estar enfermo y causar problemas. A pesar de insistir en que su malestar es real y pedir ayuda a su madre para ir al hospital, esta le niega el apoyo y sigue las órdenes de no abrirle la puerta. Lucas se siente abandonado y humillado, cuestionando por qué lo tratan con tanta frialdad y deseando haber desaparecido. El episodio termina con él atrapado en su sufrimiento, sin una salida inmediata.