En una cena familiar donde tratan de olvidar un conflicto previo, Lucas asume la culpa por una situación difícil que involucra a otro miembro ausente. Sus padres intentan calmarlo y evitar que se preocupe por lo ocurrido. Luego, Lucas y su padre juegan juntos y reconocen su progreso en el juego, lo que alivia momentáneamente la tensión. Sin embargo, la atmósfera cambia cuando todos perciben un olor extraño y desagradable, generando una nueva preocupación que interrumpe la calma y deja abierto el siguiente conflicto por resolver.