Clara enfrenta un conflicto con la madre de su esposo por unas gallinas que comen en su propiedad, generando una disputa sobre el pago y el respeto. La suegra acusa a Clara de estafarla, despreciando su origen campesino y amenazando con hablar si no recibe dinero. Clara intenta evitar la confrontación, pero la tensión crece cuando la suegra se mantiene firme en exigir compensación. Al final, se revela que el ruido y el problema surgieron por una confusión con las gallinas, dejando abierta la posibilidad de una resolución tensa entre ambas partes.