Clara acaba de casarse con Hugo y recibe de su madre la responsabilidad de administrar las finanzas familiares, sorprendida por la deuda considerable que deben. Hugo asegura que juntos enfrentarán esta carga poco a poco. La conversación revela que Hugo no es un simple obrero, sino el propietario de un gran negocio que incluye un centro comercial y terrenos. Clara se siente aliviada, aunque impactada por la verdad oculta. Mientras disfrutan de una comida que Hugo preparó con esmero, alguien le pregunta cuándo revelará su verdadera posición al resto, dejando en suspenso el posible conflicto por esta revelación.