Ana enfrenta la desaprobación de su madre y la comunidad artística por afirmar que domina la antigua danza del espíritu del pavo real, un arte recién descubierto oficialmente por arqueólogos. A pesar de no haber estudiado nunca danza y estar embarazada de siete meses, Ana insiste en demostrar su habilidad y revive la tradición, desafiando las críticas y la oposición de su madre y otros miembros conservadores. Mientras sus detractores cuestionan su respeto hacia la herencia cultural, Ana se mantiene firme, lo que genera una creciente tensión sobre si su intento tendrá éxito o traerá consecuencias para ella y su futuro.