Tras un ataque que destruye su vehículo, Mauro pregunta al señor López por el paradero de sus padres científicos, pero no reciben noticias claras, aunque mantienen la esperanza de que estén a salvo. Mauro recuerda su antigua conexión con Diani y teme que ella salga a la vista de otros. De repente, se alerta que Flora, otra persona cercana, está a punto de perder el control, lo que pondría en peligro a todos. El sistema sugiere que la única forma de calmarla es besándola, lo que Mauro acepta a pesar de las críticas y el temor que esto genera entre los presentes, dejando en suspenso el impacto de su acción.