Un hombre que vende sandías en la calle se enfrenta a una amenaza del grupo que controla la zona, que le exige pagar una cuota y limpiar el lugar tras dañar su mercancía. Él se resiste y rechaza pagar, lo que provoca un enfrentamiento tenso hasta que un hombre con autoridad interviene y obliga al grupo a ceder. Después, este hombre le propone llevar a su hijo Jaime a trabajar en su obra sin revelar su verdadera identidad, para que no perjudique la imagen que tiene su hijo sobre él. El episodio termina con una llamada advirtiendo que el hijo Santiago ha causado problemas y necesitan dinero para sacarlo de esa situación.