En una confrontación tensa, el padre de Santiago llega para defender a su hijo, acusado de meterse en problemas con personas peligrosas. Aunque evita culpar directamente a Santiago, la otra parte exige una disculpa pública y una compensación económica para resolver el conflicto. La situación se agrava cuando amenazan con no liberar a una chica a menos que se llegue a un acuerdo. El padre de Santiago se ve obligado a decidir si cede a las demandas, mientras la disputa queda abierta en un punto crítico, sin solución inmediata.