La princesa Luna enfrenta una crisis al quedarse con solo cinco monedas tras comprar agua curativa para Fermín. Al negarse a recuperarla, desafía a Fermín, quien insiste en que ella solo fue un capricho pasajero, mientras defiende a su esposo legítimo, el general Ignacio, como el verdadero protector. Luna cambia su actitud hacia Ignacio, recordándole su historia de rechazo previo y demostrando ahora sinceridad y deseo de reconciliación. Sin embargo, la tensión entre los tres escala cuando Fermín amenaza con hacerles pagar por su humillación. La princesa enfrenta la difícil decisión de consolidar su nuevo compromiso con Ignacio, dejando la situación abierta a consecuencias inmediatas.