Don Gael propone casarse con Celina Suárez, una joven que estuvo en prisión, para fortalecer el poder de su familia y enfrentar a Leandro. Aunque Damián, el nieto de Don Gael y presidente del Grupo France, no desea casarse, acepta para no poner en peligro el legado familiar. Celina quiere hablar en privado con Don Gael, donde él condiciona el matrimonio: no tendrán hijos y ella no ganará estatus. La tensión crece cuando Don Gael deja claro que nunca la aceptará del todo, dejando el futuro de esta unión incierto.