Con Don Gael de viaje y los sirvientes de vacaciones, Celina queda sola para encargarse de todas las tareas domésticas, incluida la cocina y el lavado a mano. Mientras ella lucha por cumplir, alguien cercano sugiere que Celina es problemática y no merece ser esposa de Don Gael, planeando hacerle la vida imposible para forzar un divorcio. Se revela que Celina tiene un pasado oscuro, incluido un accidente con condena. Esta presión inesperada y las tareas obligatorias ponen a prueba su carácter, dejando en suspenso cómo enfrentará esta nueva adversidad.