Sara confronta a Katia por haber bajado los precios injustificadamente en el mercado exterior, lo que ha obligado al grupo a recortar gastos. Katia, respaldada por la dirección, asume el control del mercado internacional para implementar una estrategia de entrada más segura. Sara, sintiéndose traicionada, protesta por perder el mercado que tanto le costó crear, pero es despedida tras un enfrentamiento con César y otro empleado. Mientras Katia se prepara para liderar la expansión, Sara acepta abandonar su posición, dejando la empresa en una encrucijada con decisiones irreversibles que definirán su futuro inmediato.