Sara enfrenta presión en el Grupo Guzmán por su manejo de los empleados, que ahora dependen económicamente del grupo. Aunque fue ella quien los contrató, sus jefes la acusan de actuar independientemente y cuestionan su liderazgo. Varios piden su despido, pero algunos defienden su esfuerzo. César, un hombre cercano a Sara, le muestra apoyo, aunque le advierte que confía en que haga las cosas a su manera. Finalmente, Sara recibe la orden de ir a Recursos Humanos a presentar su renuncia, y acepta dejar sus acciones como muestra de compromiso, dejando en el aire el futuro de su posición y relación con César.