Laura irrumpe en el bufete reclamando que ahora es la dueña, desafiando a Luna, la fundadora. Mientras los demás intentan negar su declaración, Laura muestra un documento legal que confirma su posición como nueva representante legal. La revelación genera confusión y rechazo inmediato, especialmente por parte de Luna y quienes dudan de la autenticidad de la toma de control. El episodio termina con la incertidumbre sobre la legalidad del cambio y las consecuencias que esto traerá para ambos y el bufete, dejando la disputa de poder abierta y sin resolución clara.